Se considera que se pasa a esta fase cuando el tratamiento de rehabilitación intensiva ha concluido, es decir, se han agotado las expectativas de conseguir una mayor recuperación. Las secuelas que presenta el paciente en este momento tienen un carácter crónico, lo que significa que no se esperan cambios relevantes en su estado.
Sin embargo, existe una estrategia encaminada a la consecución de una mayor independencia funcional: la instauración de mecanismos compensatorios. Éstos se refieren al uso de dispositivos o estrategias que compensan un déficit, y hacen posible que el paciente realice una tarea determinada, a pesar de la dificultad inicial.
Un ejemplo clásico de estos dispositivos es el empleo de una agenda para personas con problemas de memoria. Otro ejemplo, son los sistemas alternativos o aumentativos de comunicación, que por ejemplo, pueden posibilitar la comunicación a una persona que no puede hablar.
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